jueves, 28 de enero de 2016

Entre pasos

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Fructuoso Mangas

Varios cofrades acompañan a la imagen del Cristo del Amor y de la Paz el Jueves Santo | Foto: Alfonso Barco

28 de enero de 2016

Cada cofrade acompaña a un paso; puede hacerlo en diversos modos y cargos, pero lo fundamental de un hermano de una cofradía de Semana Santa es acompañar a su paso. Es un gesto cargado de nobleza y de dignidad, pero encierra también riesgos y tentaciones. Por eso, como pequeño servicio fraternal, me permito esta lista de circunstancias; son posiciones ("pre-posiciones") diversas con las que cada cofrade puede ponerse ("pre-ponerse") junto a su paso.

Paso a: junto a cada paso y en cada paso del cofrade hay que dejarle paso a Dios. Sin Él no hay nada ni procesión ni paso ni cofradía. El residuo que quedara sería de ínfimo valor. Dios está ahí y pasa para ser encontrado y reconocido. En esta aventura de encuentro el momento del paso que pasa está lleno de oportunidades profundas y reales. Lo que no sé es si las aprovechamos bien.

Paso ante: la presencia del cofrade es, casi ostentosamente, un paso ante los demás, público, a la vista; no se explica hoy el hecho de que haya cofradías que pasan con el rostro cubierto. No veo justificación alguna. Con la cara descubierta el paso del cofrade se hace testimonio y fidelidad a la vista. Hermoso y cristiano perfil.

Paso con: lo dice la palabra co-frade, con esa feliz mezcla de con y de hermano (cum-fratre, co-frade). Y efectivamente, al menos a nivel de estatutos y de teoría cofrade, cada uno va al paso con los demás, en hermandad y en comunión. Que Dios y cada cofrade quieran que eso se dé también en la cofradía y en la vida.

Paso contra: no es el desfile del paso algo inofensivo y sin ángulos ni perfiles. Porque también, además de otras cosas, es un signo público, es un paso contra todo lo que opone a lo que la imagen significa y propone: el mal y la mentira, la indiferencia y el olvido, el egoísmo y cualquier violencia, la impiedad y la vida sin Dios, etc. Muchas cosas y muy graves las que entran en el juego del paso en esta preposición.

Paso de y desde: no es de nadie la cofradía ni el paso ni los demás elementos, todo nos viene dado como un paso de y desde los que nos han precedido y esa herencia mantenida y mejorada tenemos que entregarla a la gente joven que está llegando. Ellos son el futuro, pero siempre de y desde lo que la tradición trae y exige.

Paso en y entre: es importante este más que matiz de la experiencia en una procesión; el cofrade lleva su paso en y entre las cosas de su vida y en su mismo corazón. Es esencial esa presencia viva y sentida del paso-imagen y del paso-acompañamiento en los demás pasos y caminos de la vida de cada cofrade.

Paso hacia, hasta, para, por, según, sobre y tras: es una lista de matices cercanos y complementarios que señalan esa proyección hacia fuera y hasta los rincones de la existencia y para la sociedad y por una sociedad mejor y una Iglesia más fiel y según las exigencias que a cada cofrade le parezcan necesarias sobre cualquier paso de su vida y siempre tras una fidelidad siempre mayor. Amén.


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