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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Eva Cañas

Hermanas de carga de la Cofradía de la Vera Cruz | Fotografía: Manuel López Martín

26 de noviembre de 2019

La mujer cofrade sigue en la sombra. Esa es mi sensación. Quizás sea un gesto de discreción, de trabajo callado, pero en ocasiones roza la nulidad. No nos podemos engañar, pero el mundo semanasantero de hace décadas era un territorio más bien de hombres. Las mujeres estaban en un segundo plano, con quehaceres laboriosos de mantenimiento de hábitos o enseres... En los inicios de algunas hermandades ni siquiera estaba permitida la entrada de mujeres a su nómina de hermanos.

Esta ciudad castellana fue pionera en dar el papel que se merece a la mujer. En la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz, tenían pleno derecho, como cualquier hermano, desde el año 1972, unos meses después de su fundación. Otro ejemplo claro del avance fue permitir a la mujer cofrade cargar un paso, que en un mismo año se estrenaron las de Amor y Paz y la Cofradía de la Vera Cruz. Luego llegaron las cargas mixtas, otro avance, pero no todo el mundo se muestra a favor de ello.

Las devociones no entienden de sexo, y no por ser mujer una tiene que verse llamada a cargar una Virgen y viceversa. Y mujeres costaleras existen en otros puntos del país, en Salamanca, no. ¿Motivos? Son muy discutibles.

Hay ciertos territorios donde es inviable entrar. En cuanto a las directivas, se ha ido incrementado el número de féminas, pero no en demasía en puestos de hermana mayor/presidenta, salvo excepciones como la Congregación de Jesús Rescatado en alguna época o en la Hermandad del Silencio, en Pizarrales.

Otro ejemplo claro está en los pregoneros de la Semana Santa de Salamanca, con tan solo seis mujeres en los 54 años que lleva realizándose. No fue hasta el año 1978 cuando una mujer fue pregonera, la poeta Josefina Verde. Dos tuvieron lugar en la década de los 80, y no fue hasta el año 2006 cuando una fémina volvió a pregonar, de la mano de Isabel Jiménez, como presidenta de la Diputación de Salamanca. Sí es cierto que en los últimos cinco años hemos tenido dos pregoneras: Isabel Bernardo y Asunción Escribano. Pero las cifras dejan ver una importante sequía.

Lo mismo ocurre con el pregonero joven, que ha sido en este 2019 cuando se ha designado a la primera mujer cofrade, Lorena Mateos, y la convocatoria se lleva realizando desde 2006. Quizás todo esté bien así y nadie opina lo contrario. No es la primera vez que se saca este tema y siempre hay lluvia de críticas por ello. Pero, lo siento, soy mujer, cofrade y periodista.


viernes, 1 de junio de 2018

J. M. Ferreira Cunquero

Hermanas de carga de Nuestra Señora del Silencio, de la hermandad de Pizarrales | Fotografía: JMFC

01 de junio de 2018

Si las mujeres no disfrutasen de los mismos derechos que cualquier otro cofrade dentro de la Semana Santa de esta ciudad, me habría metido en faena para dar la varila, como ya lo hiciera en años más complicados que estos del moñigón analfabeto que nos llueve.

Que sepa yo, en las cofradías salmantinas, cualquier hermano que reúna los requisitos que son comunes para todos puede optar a cualquier puesto de responsabilidad, sin problema alguno, por muy alto y pomposo que sea. Faltaría más.

Pero el asunto es destapar todo tipo de memeces, mientras meneamos con la badila ignorante el brasero de la mediocridad, por si se nos tuesta el cacho hogaza. Hay que montar la barraca como sea para que el luminoso nos delate en la verbena.

Es bueno recordar que fue precisamente en esta Salamanca de las grandezas y las contradicciones donde una hermandad hizo historia a principios de los setenta, a nivel nacional, permitiendo que las mujeres compartiesen (como no podía ser de otra manera) derechos en igualdad de condiciones con el resto de hermanos, sin otro requisito que unirse a la gran movida que surgió por aquellos años junto al Tormes. Amor y Paz ciertamente abrió el melón de las igualdades en tiempos convulsos para tales fines. Pero no ha de olvidarse que fuimos los chavales de entonces los que, con las ideas muy claras, entendimos que había que apoyar las aspiraciones lógicas y justas de nuestras hermanas. A Dios gracias, desde entonces, las mujeres han engrandecido la hermandad arrabaleña, como lo han hecho en el resto de cofradías.

Es verdad, por otro lado, que no soy capaz de entender por qué, habiendo tantas hermanas nutriendo las cofradías, no acaban de situarse de una vez en los puestos más relevantes de la Semana Santa. Pero de ahí a argumentar sin consistencia que el machismo no permite la igualdad de la mujer dentro de las cofradías salmantinas, me parece un insulto a todos los cofrades que tenemos claro que aquí todo hijo de vecino se bautiza en idénticas condiciones con la misma agua.

No puedo dejar en olvido, tocando este tema, a mis admiradas hermanas del Silencio, que ejemplarmente administraron los destinos de la hermandad de Pizarrales, como lo hiciera otra hermana cofrade en la Congregación de Jesús Rescatado. Por otro lado, debemos recordar que una joven y entusiasta cofrade acaba de asumir la máxima responsabilidad para dirigir los destinos de la Hermandad del Vía Crucis.

Es verdad que en muchos casos la mujer sufre las consecuencias desfavorables de una desigualdad palpable en otros campos de la sociedad. Y ha de admitirse que lo mismo ocurre en algunas cofradías de otras ciudades, incluso en aquellas donde la Semana Santa es más que de primera categoría. Pero aquí, en la nuestra, podemos sentirnos muy orgullosos de lo que hemos ido consiguiendo.

Claro que, si alguien me demuestra que vivo en la más ridícula de las ignorancias porque tiene claro que los machitos de la caverna sesgan los derechos de la mujer en estas cofradías de nuestras querencias, me lío la manta a la cabeza y me uno a su causa guerrillera para dar la matraca.


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