sábado, 8 de abril de 2017

El silencio es tu mejor aplauso

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Eva Cañas

El público contempla el discurrir de la procesión de Jesús Flagelado en Libreros | Foto: ssantasalamanca.com

07 de abril de 2017

Hace unos días, en la red social de Valladolid Cofrade, veía un mensaje que considero apropiado para estos días santos que llegan: "El silencio es tu mejor aplauso". En él aparecía un pequeño cofrade vestido con su hábito pidiendo silencio con un simple gesto: llevándose uno de sus dedos a la boca.

De nuevo en este espacio hablo de los aplausos, ya que me mantengo en la idea de que en Semana Santa sobran. Con el anterior artículo se me juzgó más allá del mensaje que quería transmitir, e incluso se afirmó que ser de otra ciudad no te permite opinar de una Semana Santa que considero mía, como si la hubiese vivido desde la cuna, aunque no haya sido así. Vuelvo al tema con respeto y educación, pero insisto en que el aplauso sobra. Como dice el mensaje, el silencio es tu mejor aplauso. Y así es. Los cofrades viven su penitencia, bien cargando una imagen o un cirio. Algunos deciden salir descalzos, otros con rosario en mano para rezar y vivir su estación de penitencia en silencio, sí, en silencio, no esperan el aplauso de nadie.

No tiene sentido que el Lunes Santo, en una procesión de silencio, el público rompa en aplauso en la salida de la capilla de la Vera Cruz. De hecho, uno de sus hermanos toca a silencio. Con ese silencio se puede sentir más el momento y la intención. Abre tus ojos, observa. El silencio apacigua el alma, haz la prueba. Y más en algo tan representativo como una procesión donde de alguna forma se revive la Pasión de Jesús. Tenemos ante nuestros ojos a Cristo flagelado o crucificado. El silencio es señal de respeto y de duelo. Y va más allá del aplauso, porque a veces se escuchan los corrillos en pleno paso frente a algunas de estas imágenes. Al menos, en ese momento, o no se debería hablar o hacerlo en otro tono.

Lo mismo ocurre cuando la gente se cruza en mitad de la procesión de un lado a otro de la calle. Y no importa si lo hacen delante de la cruz de guía o de una banda. No es el momento, salvo en caso de urgencia, no que no suele ser el caso. Entre todos se puede conseguir una Semana Santa donde se respire un mayor recogimiento. Escucha y siente. Disfruta del silencio y, sobre todo, respeta.


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