miércoles, 26 de abril de 2017

Sumar, siempre sumar

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Miriam Labrador

Dos cofrades de la Hermandad del Amor y de la Paz portan sus cruces el Jueves Santo | Foto: ssantasalamanca.com

26 de abril de 2017

Hace apenas dos semanas que nos encontrábamos en la vorágine cofrade de los días de Semana Santa. Diez días desde que la Resurrección puso el punto final a meses de duro trabajo, pero que dio el pistoletazo de salida al tiempo de Pascua, de glorias, de dar carpetazo y de pensar en nuevos proyectos.

Hoy en un autobús, rumbo a unas vacaciones no sé si merecidas, pero sí necesarias, hago mi último balance de lo vivido y sufrido durante muchos meses, porque la semana de Pasión se vive y se prepara durante muchos meses, y la Cuaresma y Semana Santa del 2017 ha tenido momentos buenos y malos, de inigualable belleza y de bochorno absoluto.

La Cuaresma, en el calendario cofrade, ya no empieza el Miércoles de Ceniza, sino el día de Reyes. Es ironía..., pero es estar abriendo los regalos que los Magos generosamente nos dejan y estar programando ensayos, conciertos, triduos, convivencias y un sinfín más de actos llega a agotar hasta a los más "capillitas".

Este año a los actos de las cofradías hay que añadirle los del 75 aniversario de la Junta de Semana Santa, actos enfocados a un ambiente más cultural y elitista que a los cofrades de a pie, que siguen demandando su lugar en una semana de Pasión en la que no tienen voz, pero sí muy buenas ideas y ganas de ayudar.

Y llegamos a lo que es para muchos la semana más importante del año, siete días de calor sofocante, publico abarrotando las calles y muchas ganas por parte de las hermandades de hacerlo bien, de enseñar a la ciudad lo que significa para ellos pasear al hijo de Dios. Hemos visto cómo las dificultades internas no han quitado vistosidad a algunas procesiones para disgusto de los que no aceptan las decisiones votadas democráticamente, o como hermandades con problemas han recibido ayuda de otras para poder sacar sus pasos, incluso de alguna que espera que se acepte su rama penitencial y no ha dudado en prestar su patrimonio material y humano para aquellos que lo han necesitado sin dudar un minuto.

Nuestra Semana Santa está llena de contrastes, de cosas buenas y malas, de figurones y trabajadores... pero sobre todo tiene que estar llena de respeto y de ganas de sumar y no de restar. A todos nos mueve un bien común y con nuestros actos le quitamos todo el sentido a la palabra hermandad. Respeta, comparte, ayuda, colabora y di lo que piensas con cautela y consideración porque alguna vez puedes estar en el otro lugar.


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