lunes, 4 de noviembre de 2019

Diferentes, pero hermanos

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J. M. Ferreira Cunquero

Tercera edición del Espíritu de Asís celebrada por la Hermandad Franciscana en la iglesia  de los Capuchinos | Foto: JFSB

04 de noviembre de 2019

Aquel acto inaugural en Asís, que promovió junto a los franciscanos san Juan Pablo II hace 33 años, sigue abonando desde la raíz el fruto interreligioso, que mira con celo, lleno de amor al hombre. Un acto que se celebra en todo el mundo con la esencia cristiana que abre sus puertas al resto de religiones, desde el reconocimiento del libre derecho a pertenecer a cualquier comitiva humana que busque por este mundo el rastro enamorador del único Padre.

Hace varios años nos reuníamos en Madrid con quien había sustituido en Siria a fray Romualdo Fernández Ferreira en las tareas franciscanas de aquel país y del Líbano. Venía a darnos cuenta de los últimos momentos de la gravísima e irreversible enfermedad que sufría el fraile español en Damasco.

Aquella misma tarde en la iglesia de San Francisco el Grande de Madrid, el fraile sirio participaba en un acto oracional sobrecogedor, junto a los máximos representantes de las religiones musulmana y judía, así como los de las diversas confesiones cristianas.

El Espíritu de Asís, creado por el papa Juan Pablo II, me introdujo aquel día en el espectacular horizonte donde reconocemos en Dios el susurro de quien más nos ama sobre la tierra.

Pasados los años fueron los hermanos menores capuchinos de Salamanca quienes ofrecieron organizar el Espíritu de Asís en Salamanca a la Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad. De esta forma, la nueva hermandad conseguía realizar otro acto público religioso, que contribuía a configurar ese compromiso cofrade-franciscano que ha de fortalecer, más allá de las intenciones, el propósito fundacional de la cofradía.

Así, el pasado día 28 de octubre, se celebraba por tercera vez consecutiva, en Salamanca, el Espíritu de Asís, bajo el eslogan Diferentes pero hermanos.

Es emocionante, muy emocionante, confluir en Salamanca con multitud de ciudades y pueblos del mundo, a través de ese mensaje de amor e igualdad que unifica el sentimiento que nos acerca, desde la diversidad, al reconocimiento de que todo lo que debe unirnos, por ser hermanos, puede contribuir al logro de la paz en el mundo.

Los textos leídos por varios miembros de la Hermandad Franciscana y por el máximo representante de la Iglesia Necesitada en Salamanca, junto al padre capuchino que presidia el acto, confluían en esa reflexión cristiana del amor fraterno que nos obliga a amar si queremos seguir las huellas de Cristo.

Entre otros apartados del acto se leyó un mensaje del papa Francisco, dirigido a los Emiratos Árabes: "Me siento feliz por esta ocasión que me ofrece el Señor para escribir, en vuestra querida tierra, una nueva página de la historia de las relaciones entre las religiones, que confirma que somos hermanos, aunque seamos diferentes. La cultura del encuentro sabe reconocer que la diversidad no solo es buena, es necesaria. La uniformidad nos anula, nos hace autómatas. La riqueza de la vida está en la diversidad".

El gran acierto de san Juan Pablo II en Asís fue tomar la referencia franciscana, que estimula desde siempre el acercamiento a los demás sin tener en cuenta lo que nos hace diferentes. Aquel primer mensaje universal del acercamiento entre todas las religiones sigue tendiendo puentes en tanto desencuentro, en tanto interés por seguir considerando al hombre diferente, material de desecho o producto estrella de la explotación que genera la esclavitud de este tiempo.


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