lunes, 18 de noviembre de 2019

Seamos Iglesia... por caridad

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Paulino Fernández

Las cofradías acentúan su labor caritativa en Navidad con iniciativas como chocolatadas solidarias | Foto: semanasantasa.com


18 de noviembre de 2019

Quienes me conocen saben que este artículo no era el que debería presentar a la revista en esta ocasión. Caprichoso y azaroso es el destino, que trastoca nuestros planes cuando menos lo esperamos. Cuando menos lo queremos. Quién sabe si el artículo original verá la luz alguna vez.

Por circunstancias para nada deseadas, ni deseables a nadie, estos días he tenido que salir de mi ámbito de desarrollo de fe primario, mi querida parroquia de toda la vida, para moverme por los mundos de la pastoral sanitaria. Grandísimos profesionales en el ámbito sanitario, y excepcional equipo de acompañamiento religioso en los centros hospitalarios de nuestra ciudad.

Conocer estos aspectos, sobre todo mediante las conversaciones que buscan evadirte un poco de los sucesos y trajines que se desenvuelven en un hospital, da lugar a descubrir una realidad a menudo abandonada, pero de capital importancia. Labor que, de forma magistral, los capellanes de tales lugares sacan adelante mediante la fuerza de la fe cuando las fuerzas físicas, la vis physica, parecen flaquear.

Y es que, como en tantos y tantos otros escenarios de nuestra diócesis, a menudo se necesitarían más manos; más obreros en aquellos lugares donde la mies es abundante en número o inquietudes.

El frío que entra por la ventana me devuelve, por un instante, a la realidad cotidiana del tiempo que transcurre fuera. Este frío, y las impostadas luces que jalonan las calles de nuestra ciudad, nos indican que, a marchas forzadas, nos acercamos –a más de un mes todavía– a la Navidad. Ese periodo que, de modo coloquial, me gusta llamar "la Semana Santa chica". Y no por cuestiones teológicas o metafísicas, qué va, sino por lo atareado de la vida cofrade. Ese momento por antonomasia en el que las hermandades "echan el resto" en cuanto a colaboración se refiere. Recogidas de alimentos, juguetes o dinero en actos de diversa índole pero que siempre buscan consolar al necesitado. Gesto loable donde lo haya.

Pero, sin embargo, las necesidades son infinitas en cuanto a tipos y especificaciones. Hay veces que esa carencia no se puede sentir colmada con un chocolate caliente, sino con el calor que da la conversación que se mantiene en torno a él. En otras ocasiones, se requiere un hombro amigo que se coloque a su lado en sus penurias y no uno que cargue grandes cajas de juguetes.

En estos tiempos en los que ser católico está tan mal visto en nuestro mundo, todos quienes así nos consideremos hemos de llevar nuestra creencia por bandera. Hemos de aumentar, o tratar de aumentar, nuestro compromiso de vida más allá de ciertas estaciones del año. En nuestra diócesis existen innumerables servicios y delegaciones, como la pastoral de la salud, que, a buen seguro, desean contar con los "talentos" que cada uno hemos recibido. Aprovechemos esta época de reestructuración normativa cofrade para lograr cambios más profundos en nuestras corporaciones y en nuestra vida de fe.


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