lunes, 30 de diciembre de 2019

Navidad cofrade

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Xuasús González

Recogida de alimentos a cargo de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz en el Centro Comercial El Tormes

30 de diciembre de 2019

Son días estos en los que, se quiera o no, se acaba por perder el control. Entiéndalo cada lector como mejor considere: que si, con tantos días de fiesta, casi no sabe uno ni en cuál vive; que si no se hace más que comer –aunque siempre se pueda hacer un esfuerzo… en caso de necesidad, claro–; que si, sin habernos dado cuenta cuenta, hemos tomado un par de copas –o tres, o cuatro…– de más; que qué habrá pasado con la "extra", que ya "no está"…

Pero, con todo y con eso, la Navidad no deja de ser un tiempo "mágico" en el que, de alguna manera –y muy especialmente los más pequeños– estar más cerca de los sueños… Y en el que –no lo olvidemos– lo realmente importante para los cristianos es que celebramos el nacimiento de Jesús, el mismo al que, en poco más de tres meses, acompañaremos en su pasión y muerte, y cuya resurrección da sentido a nuestras vidas.

No obstante, no todo el mundo vive estas fiestas con la misma intensidad; eso también es cierto. Y no falta tampoco quien, simplemente, las sobrelleva como mejor puede esperando que llegue el bautismo del Señor –por eso de que pone el punto final al tiempo de Navidad–, que bien es sabido que no todos reciben igual cada época del año: recuerdo, sin ir más lejos, que hay quien "huye" de la Semana Santa… Pero hay mucho más que villancicos, luces de colores, papanoeles y turrones…; además, huele a incienso… y no solo porque en un abrir y cerrar de ojos nos plantemos en la cuaresma, que también…

Las navidades son fechas de ajetreo cofrade… Y es que, de una u otra manera, el mundo semanasantero se hace presente en estos días, ya sea colocando el belén, preparando la llegada de los Reyes Magos… o, sobre todo, metido de lleno en iniciativas solidarias. Los cofrades, ni que decir tiene, no damos la espalda –o, al menos, no deberíamos– a quienes más nos necesitan, a nuestro prójimo más cercano, ese que se encuentra en nuestro mismo entorno; y en esta época, en la que quizás la situación nos toque el corazón un poco más, con más motivo: no podemos mirar para otro lado.

Y, de hecho, no lo hacemos: recogidas de alimentos, conciertos solidarios…; aunque nada tiene de extraordinario, pues no se entiende una cofradía sin caridad, sin acción social. También –huelga decir que no solamente– en Navidad.

La cuestión es si todas estas iniciativas que llevamos a cabo las ponemos en marcha simplemente por inercia, por mera rutina –es Navidad, y "toca" hacer esto o lo otro– o si, por el contrario, estamos convencidos de la labor que desarrollamos. Tal vez si lo analizamos nos demos cuenta de que podemos dar una vuelta de tuerca más; que, además de lo habitual –que nadie está diciendo que se deje de organizar, quede claro–, se pueden también explorar otras ideas que se salgan de lo común y "encajen" en el contexto en que vivimos; es evidente que las necesidades de hoy en día no son las mismas que las de hace siglo y medio… y ni siquiera que las de un par de décadas atrás: la soledad –principalmente entre las personas mayores–, por poner un ejemplo, es una de esas cuestiones en las que quizá bien pudiéramos incidir un poco más. E, insisto, no solamente en tiempo de Navidad…

Ahora que el año 2019 está llegando a su fin, es este buen momento para hacer balance de lo que ha dado de sí; y también, naturalmente, para ir ya pensando en el próximo. Dicho queda…


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