viernes, 12 de mayo de 2017

'Instagramers' junto a la cruz

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Ángel Benito

Varios cofrades fotografían con sus teléfonos móviles la trasera del palio de la Soledad a su paso por la Plaza Mayor

12 de mayo de 2017

Desconozco si en el pleno de valoración de la Semana Santa salmantina será uno de los temas de conversación. Soy consciente de que la excesiva duración de las procesiones y cuestiones de organización centrarán el debate lógicamente, pero cabría dedicar al menos un minuto para analizar de qué forma las nuevas tecnologías están afectando al desarrollo de los desfiles más allá de la acera, dentro de la propia procesión.

La noticia de una imagen de varios cofrades sacando una instantánea de Nuestra Señora de la Soledad al paso por la Plaza Mayor sin salirse del cortejo fue la más comentada, pero no la única. Soy más partidario de la pedagogía que del castigo ejemplar, ya que ha habido ejemplos similares en el 80 por ciento de las cofradías que, aunque no han trascendido, se han viralizado entre cualquier grupo de WhatsApp que tenga relación con la Semana Santa. Sin ser un tema de gravedad, traslada una imagen de falta de respeto que pocas veces tiene que ver con la voluntariedad, sino con el desconocimiento. Tira por tierra la imagen del 90 por ciento del resto de los hermanos.

Aunque la ignorancia no exime de la pena, quizá fuera necesario que todas las hermandades trasladaran tanto a viejos como nuevos hermanos las normas necesarias de una procesión. Es difícil pedir respeto, que no se cruce en medio de los hermanos de fila, que no se aplauda cuando no hay que hacerlo, cuando se observa a un hermano sacando una imagen de su paso en la procesión con el móvil. La Seráfica Hermandad del Cristo de la Agonía y la Hermandad del Perdón han dado un buen paso editando una guía sobre los derechos y obligaciones del cofrade que van mucho más allá del pago de una cuota anual. La Real Cofradía del Cristo Yacente lo realizó de una forma más moderna a través de las redes sociales indicando lo que sí y no se debía hacer. Es necesaria la pedagogía sobre todo para unas nuevas generaciones nacidas en un contexto de las redes sociales en las que si la imagen no aparece en Facebook o Instagram, es como si directamente no hubiese existido.

El hermano mayor de La Soledad, Miguel Hernández, me confesaba que junto a la portada de San Esteban había reprendido a una joven cofrade que sacaba el móvil para poder fotografiar a su Virgen. La respuesta de la chica no fue prepotencia, ni descaro juvenil, ni falta de respeto. Simplemente, no sabía que lo que estaba haciendo no estaba permitido.


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