domingo, 11 de noviembre de 2018

¿Volver a los orígenes?

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Francisco Pérez Polo

El paso del Cristo de la Luz y Nuestra Señora de la Sabiduría corona la calle Compañía | Fotografía: Heliodoro Ordás

12 de noviembre de 2018

Leía hace unos meses en uno de los foros semanasanteros que pueblan las redes sociales un debate sobre el estilo más conveniente para nuestra Semana Santa. Sin entrar en polémicas, transcribo una de las intervenciones finales: "Se ha perdido nuestra esencia pero ojalá la Hermandad Universitaria del Cristo de la Luz vuelva a sus orígenes. Vuelva a desfilar en silencio total, sin música, de madrugada y por las zonas de sus comienzos. Así volverá a tener los hermanos que tuvo". Al hilo de que este año nuestra querida hermandad, a cuya junta directiva pertenezco, ha cumplido setenta años, me pregunté si esa era la auténtica realidad en "nuestros orígenes". Y  esta es la respuesta.

Si volviéramos al 23 de marzo de 1948, y quisiéramos ver la salida de la primera procesión, deberíamos estar a las ocho y media de la tarde frente a la puerta lateral de la Clerecía. La hermandad siempre ha procesionado en la tarde noche pero nunca de madrugada. En sus primeros años salía a las ocho y media y regresaba sobre las once. Por cierto, no hubiéramos podido asistir a la Promesa de Silencio. Esta se realizaba privadamente dentro de la Clerecía. A finales de los años 70, y con motivo de las obras de la iglesia, se unió a la oración universitaria que desde el primer año se leía en el Patio de Escuelas y desde entonces ambos actos forman uno.

Sobre el tema del silencio total, en su primera salida el paso iba acompañado por una banda de cornetas y tambores. Esto se repitió hasta los años 60, en que por mediación de don Julio Gutiérrez Rubio, alcalde de Salamanca y hermano honorario de la hermandad, la banda municipal acompañaba al paso, siendo la única procesión en la que lo hacía aparte de la General del Santo Entierro. Como acompañamiento musical además, abrían la marcha dos tambores destemplados, hoy sustituidos por un trío de viento. En esa ocasión no salieron la cruz de guía ni el estandarte actual, que se incorporarían al año siguiente.

Respecto al recorrido, la hermandad ha mantenido siempre el mismo salvo alguna ocasión, en los años noventa, en los que se salió por la zona del Botánico y la calle Cervantes, donde se habían construido nuevas facultades. Pero la idea fue abandonada por resultar alguna de las calles demasiado estrechas para el paso de la procesión.

Y sobre el tema de "volver a tener los mismos hermanos que en aquella época",  nunca en su historia la hermandad ha tenido tantos como ahora, que supera los 200. El inventario de material de 1950 dice que se habían preparado 40 cruces de penitencia para los hermanos. En la actualidad sale el doble, lo cual obliga a procesionar en dos filas. En sus primeros años se desfilaba en una sola por el centro de la calzada.

Y, desmontados esos tópicos que circulan por la red, la siguiente pregunta es cómo fueron realmente nuestros orígenes. La Hermandad Universitaria nació por iniciativa de los miembros de las Congregaciones Marianas con sede en la iglesia de la Clerecía. Sus principios básicos fueron (y son) la austeridad, reflejada en la sencillez del hábito y en la ausencia de enseres habituales en otras cofradías, la penitencia, exteriorizada en la cruz que portan los hermanos y en la organización de un único turno de carga durante toda la procesión, y la ejemplaridad, que se plasma en la promesa de silencio para entregarse a la meditación y oración durante el recorrido. Esos fueron nuestros verdaderos orígenes, y así los hemos mantenido y así los hemos ido adaptando a los cambios sociales y religiosos. Lo demás es romper el huevo y quedarse sólo con la cáscara.


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