domingo, 5 de enero de 2020

La Epifanía ya pregona la Semana Santa de 2020

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Tomás Gil Rodrigo

"Los tres reyes magos", del artista estadounidense Henry Siddons Mowbray

06 de enero de 2020

Seguramente muchas de nuestras cofradías salmantinas, después de las fiestas de Navidad, empiezan a quedar más a menudo para preparar la semana más importante del año litúrgico: la Semana Santa. Muchos de los cofrades me diréis que soy muy precipitado, aún quedan más de tres meses, porque este año cae entre el 5 y el 12 de abril; otros, los más precavidos de las parroquias o hermandades, dirán que es mejor reunirse con tiempo, para que no vuelva a suceder lo del año pasado y se eche el tiempo encima. Sin embargo, lo más importante es que, al final de la Navidad, el día de Pascua va generando movimiento y expectación en unos y otros, se convierte en una fecha central para este 2020 que intentamos aprender de memoria o apuntamos en el calendario de nuestro móvil.

Pues esto que pasa en las cofradías de Semana Santa, tras la Navidad, es lo que nos propone la Iglesia que hagamos en este día de la Epifanía. Después de la proclamación del Evangelio dentro de la Eucaristía, o bien en otro momento idóneo, como por ejemplo en el silencio después de la comunión, se proclama el anuncio de la Semana Santa, diciendo qué día celebraremos la Pascua, y también las demás fiestas del año. Y, ¿por qué la Iglesia proclama desde antiguo las fiestas del año en esta solemnidad y no, por ejemplo, como sería normal, el primer día del año litúrgico, que cae el primer domingo de adviento? Se debe al dinamismo de la liturgia, que gira en torno a la celebración del misterio de Cristo. En la solemnidad de la Epifanía lo que celebramos es que la gloria de Dios se ha manifestado a través de la carne débil y humilde de su Hijo, dejándose ver y tocar no solo por los suyos sino por la humanidad de todos los tiempos, representada en aquellos magos venidos de oriente, que le buscaron y fueron guiados hasta Belén por medio de la estrella y la Escritura. A partir de entonces la gloria de Dios sigue manifestándose en la historia y entre nosotros hasta el día esperado de su vuelta al final de los tiempos. La Epifanía es la celebración que nos abre los ojos del corazón para poder ver a Dios, gracias al misterio de la encarnación de su Hijo, en los acontecimientos del mundo y de la historia, en los más pobres, en la fraternidad de nuestra parroquia y cofradía…; pero, donde principalmente podemos ver y recibir su presencia es cuando nos reúne para celebrar la Eucaristía en las fiestas del año litúrgico, principalmente la Pascua y cada domingo. Ahora entendemos el porqué de pregonar e invitar el día de Epifanía a celebrar la Semana Santa, cuyo culmen es el Triduo Pascual, también cada domingo del año y las fiestas principales de la Virgen y los santos.

Sería bueno realizar este pregón tan significativo en la Eucaristía de la solemnidad de la Epifanía. Incluso se podría colgar en letra grande a la puerta de las iglesias desde Epifanía hasta el domingo anterior a la Cuaresma. De la misma manera se puede repartir como una estampa para que la gente lo tenga en su casa a modo de recordatorio. Con la intención de facilitaros la realización de este pregón os ofrezco el texto al final.

A menos de una semana para terminar la Navidad con la fiesta del Bautismo de Cristo, la fiesta de la Epifanía, o manifestación de Cristo a todos los pueblos, ya nos pone en movimiento ante la Semana Santa de este año y también nos invita a participar de la Eucaristía todos los domingos. Desde la luz de la Pascua anual y semanal de este año empiezan a pensarse los preparativos y la cuenta atrás hasta Semana Santa. ¡Feliz solemnidad de la Epifanía del Señor!

La gloria del Señor se ha manifestado en Belén
y seguirá manifestándose entre nosotros,
hasta el día se su retorno glorioso.

Por eso os anuncio con gozo, hermanos y hermanas,
que así como nos hemos alegrado en estas fiestas
de la Navidad de nuestro Señor Jesucristo, 
nos alegremos también en el gran celebración pascual
de la Resurrección de nuestro Salvador.

Así pues, sabed que este año
la ejercitación de la Cuaresma,
que nos prepara para la Pascua,
comenzará el día 26 de febrero, Miércoles de Ceniza,
y del 10 al 12 de abril celebraremos con fe el Triduo Pascual
de la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesús.

El día 12 de abril será la Pascua,
la fiesta más grande del año.
Y al cabo de cincuenta días,
como culminación de la cincuentena pascual,
el domingo 31 de mayo,
celebraremos la solemnidad de Pentecostés,
el don que Jesús resucitado hace a su Iglesia:
su Espíritu Santo.

Cada domingo nos reuniremos para celebrar la Eucaristía
conmemorando la resurrección del Señor,
y veneraremos también la memoria de la Virgen en sus fiestas,
y de tantos hermanos santos y santas
que nos acompañaron en nuestro camino.

Y al finalizar el año, el día 29 de noviembre,
iniciaremos un nuevo año litúrgico
con la celebración del domingo primero
de Adviento de nuestro Señor Jesucristo.
A Él todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.


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