jueves, 23 de enero de 2020

Propósitos cofrades para 2020

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Paulino Fernández

Las puertas del Carmen de Abajo se abren para iniciar la procesión de la Oración en el Huerto | Foto: Pablo de la Peña

24 de enero de 2020

Una de las cosas que caracteriza el mes de enero, más allá de su "cuesta", es la concatenación de propósitos que se vienen a realizar con la llegada del nuevo año. En algunas ocasiones, estas promesas autorealizadas llegan a cumplirse. Otras se quedan en meros intentos. La mayoría, sin embargo, duermen en el limbo de los justos hasta que en los últimos momentos del año que se acaba o en los primeros del que empieza los volvemos a proponer, sabedores de su destino real.

Las intenciones que se idean no deben quedar reducidas sólo a ámbitos académicos, personales o profesionales. No. En este caso, considero que podría ampliarse también a la esfera cofrade, a fin de trabajar por el bien de nuestra Semana Santa. Así, y dada la proximidad de esta colaboración respecto del "Año Nuevo" –aunque casi ha transcurrido un mes–, me animo a airear esas propuestas que yo mismo realizo para vivir mi vida cofrade de un modo más ajustado a lo que considero debe ser, por si alguno más está interesado en seguirlas o, mejor dicho, para que queden por escrito y no favorezca así su preterición voluntaria o involuntaria.

En primer lugar, me propongo primar el aspecto litúrgico sobre el "cofradiero". No olvidar nunca que cuando salimos a procesionar lo hacemos rememorando los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor. Que mi vida de hermandad sea un complemento a mi vida de fe, no su único medio de expresión. No hemos de perdernos en egos ni en rencillas; sino en vivir con fe y seriedad nuestra vida cofrade a lo largo del año.

En segundo lugar, que no se entere mi mano izquierda de aquello que realiza la derecha. Fomentar el aspecto solidario de mis actuaciones, sin vanagloriarme por ello ni utilizarlo para compararme con los demás. Mi solidaridad debe ser un elemento capital, no un medio instrumental para justificar o tapar mis propios errores.

Debo tratar de no tener la piel tan fina respecto a las críticas, o incluso comentarios, hacia mi hermandad que no me gustan. He de comprender que la perfección está lejos, que siempre hay algo que mejorar. He de ser consciente que el otro puede tener razón y, sobre todo, que no son ataques personales.

En relación con lo anterior, he de trabajar para no tener la lengua tan afilada hacia los otros. No debo dejar que me dominen la envidia, los celos, el recelo. Cuando hable de los otros he de hacerlo desde el respeto y tratando de ser constructivo. Seguro que así mis opiniones redundarán en el bien común.

He de cultivar la humildad. No puedo considerarme superior a los demás, ni colocarme sobre ellos de ninguna manera. No puedo creerme ni el más listo ni el más capacitado, he de saber escuchar y reconocer la valía de los otros.

Y el último propósito cofrade que he planteado lo realizo particularmente como miembro de Junta de Gobierno. Aunque se puede aplicar también a juntas gestoras, juntas directivas o cuál sea la realidad que se dé en cada lugar: he de asumir mi responsabilidad en la marcha de la hermandad y, sobre todo, pedir perdón por mis errores. No puede uno limitarse a culpar a los demás cuando una actividad no sale. A quejarse de la "herencia recibida" en su caso. A lanzar sobre el hermano las culpas de la mala marcha de la corporación y no hacer nada por revertir esto. Hemos de interesarnos por cada situación particular, viviendo así de forma veraz el clima de serena fraternidad que debe reinar en las asociaciones de fieles, y, sobre todo, dar el paso de disculparnos –ya en privado con un hermano en concreto, ya en público ante el cabildo, asamblea o como se denomine– por nuestros errores, faltas o desvíos.

Tengo por delante un año entero para ponerlos en práctica. Un año entero lleno de oportunidades para aportar mi granito de arena a nuestra Semana Santa en lugar de arrojar paladas de cal sobre la misma. Lograrlo es difícil, pero ¿por qué no intentarlo?


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