domingo, 28 de marzo de 2021

Segundo Domingo de Ramos en pandemia

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Daniel Cuesta SJ


 Domingo de Ramos. Salamanca | Foto: Pablo de la Peña28-03-2021


El Domingo de Ramos es un día de fiesta y de alegría. Su protagonista indiscutible es Jesucristo que, montado en una borriquilla, entra valientemente en Jerusalén, sabiendo que, con este gesto mesiánico, se acerca a la llegada de su hora. Pero, creo que todos estaremos de acuerdo en que en esta jornada el Señor gusta de compartir su protagonismo con los niños para, precisamente desde su ilusión e inocencia, recordarnos que, con los que son como ellos, quiere entrar también en nuestra ciudad y en nuestro corazón.
Este año, al igual que el pasado, el Domingo de Ramos sigue estando marcado por las nubes negras de la pandemia. Son estas mucho más peligrosas que aquellas que otras veces amenazaban nuestro cielo, haciéndonos dudar sobre la posibilidad de la salida de las procesiones. Puesto que, estas nubes víricas, suspenden ya de antemano no sólo los cortejos, sino también los encuentros, los abrazos, las aglomeraciones y, muchas otras cosas que formaban parte de la esencia de nuestra fiesta, por no hablar del peligro mortal que suponen para la vida de muchos de nuestros hermanos.
Por ello, toca asumir con resignación que no podremos acompañar a Cristo por nuestras calles, agitando nuestras palmas y ramos. Pero, hay que hacerlo sin dejar que la desazón tome asiento en nuestros corazones, y nos impida así celebrar nuestra Semana Santa.
Porque estas Semana Santa que hoy comienza, es, ciertamente, distinta a todas las demás. Distinta de aquellas en las que nos echábamos literalmente a la calle durante ocho días para orar a Dios con nuestros sentimientos y pensamientos, encontrar a los amigos y conocidos, sobrecogernos llegando desde la belleza a la fe y también, por qué no decirlo, disfrutar y gozar con todo ello. Pero esta Semana Santa, pese a ser pandémica, es distinta también de la anterior, de aquella de 2020 en la que no podíamos salir a la calle.
Porque en esta Semana Santa podremos participar en la Misa de Ramos y bendecir en ella nuestras palmas. Podremos visitar al Señor montado en la borriquilla y decirle que, aunque no sea físicamente, estamos dispuestos a acompañarlo en su entrada en Salamanca, para que así pueda entrar también en nuestro corazón. Podremos acudir a San Esteban, para venerar a Jesús Despojado y a María Santísima de la Caridad y del Consuelo, y pedirles que nos ayuden a configurar nuestra vida con su entrega generosa y llena de amor por la humanidad. Y, por último, podremos venerar al Cristo del Perdón, en el Camino de las Aguas, pidiéndole que nos enseñe a perdonar como él perdona, a aquellos que nos han ocasionado algún mal o sufrimiento.
En definitiva, hoy es Domingo de Ramos, hoy comienza la Semana Santa. Una Semana Santa distinta de todas las que hemos vivido, pero en la que el Señor nos espera. ¡Vivámosla con intensidad! Y no dejemos que ni el coronavirus, ni la tristeza, ni la nostalgia, ni nada ni nadie, nos la robe.

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