domingo, 8 de marzo de 2020

Las cofradías en la evangelización de la cultura

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José Fernando Santos Barrueco

Sesión del Lunes Cofrade celebrada en la Tertulia bajo el título "Las cofradías en la evangelización de la cultura"

09 de marzo de 2020

El pasado 17 de marzo, tuvo lugar en la sede de la Tertulia Cofrade Pasión, editora de esta revista digital, una jornada del Lunes Cofrade, organizado por la Coordinadora Diocesana de Cofradías y Hermandades. Se abordó el tema de "Las cofradías en la evangelización de la cultura". No pretendo hacer una crónica de lo tratado, sino una reflexión sobre uno de los aspectos que allí se expusieron, relativo al patrimonio de carácter artístico y cultural que atesoran las cofradías, cuya finalidad ha de orientarse a esa evangelización, y al recientemente creado Servicio Diocesano de Patrimonio Artístico y Cultural y de Evangelización de la Cultura.

Estamos ya en fechas próximas a la Semana Santa y el que más y el que menos empieza a sentir el gusanillo que supone vivir las procesiones. Unos (la mayoría) pensando en preparar el hábito, y otros (la minoría de siempre) yendo de aquí para allá para tener todo dispuesto y evitar que la improvisación pueda dar al traste con las ilusiones puestas en la procesión. Aunque esta no es ni debería ser el fin fundacional de las cofradías, que desde su muy remoto origen busca finalidades de carácter caritativo y social, supone para muchos el único objetivo y resulta indudable que es el acto más relevante, el de mayor impacto y el que justifica la riqueza patrimonial de aquellas.

La virtud de la caridad tiene su complemento en la procesión, que se manifiesta como la expresión pública de la fe y esperanza del pueblo cristiano (ya tenemos las tres virtudes teologales), que sale a la calle a rememorar los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, fundamento de aquellas. Como manifestación cultural emanada de la religiosidad popular, contiene las más diversas riquezas de la cultura y artesanía de los pueblos. La imaginería resulta la más significativa (en los pasos que muestran las escenas de aquellos "misterios"), pero no faltan muestras de pintura, talla en madera, orfebrería, forja, bordados, vestuario, música y otras menos extendidas y conocidas.

Como una continuidad de los autos o misterios medievales (piezas teatrales de contenido religioso), la procesión debe tener una cuidada puesta en escena para conseguir su objetivo principal, que no es otro que el de tener un efecto evangelizador en la calle, despertando la compasión y piedad de los que las contemplan, como refleja de manera bellísima e inocente el poema La pedrada, de José María Gabriel y Galán (del que ahora se cumplen 150 años de su nacimiento). A esa puesta en escena se orienta el patrimonio cultural de las cofradías. La disposición de los pasos, el vestuario, las carrozas, los estandartes y guiones, los elementos auxiliares, el acompañamiento musical y hasta el cuidado y decoro del hábito (sin olvidar el calzado), todo debe tener un simbolismo y una liturgia orientada a dicho objetivo.

En un afán muy loable y cargado de buenas intenciones por mejorar y embellecer las procesiones y buscar el mayor lucimiento de las imágenes titulares, las cofradías suelen incorporar nuevos elementos y proceder a restauraciones o sustituciones de antiguas piezas, algunas veces con origen en acciones piadosas y no siempre acertadas (cuando no de mal gusto), que pueden llevar a un efecto contrario al fin evangelizador. En este sentido, no estaría de más, sin menoscabo de la libertad que tiene cada cofradía en la toma de decisiones, buscar la orientación y asesoramiento en todo lo que a patrimonio concierne (incluido el aspecto documental) del Servicio diocesano, nunca con la "política de hechos consumados", que en su corta andadura viene dando muchas y buenas muestras de saber hacer en su programa EvangelizARTE.


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