lunes, 19 de enero de 2026

Ecce homo de Cepeda: identificada una nueva obra de Pérez de Robles

| | 0 comments

Paco Gómez



19-01-2026

Hasta el mes de marzo, el Archivo Histórico Provincial de Salamanca acoge una interesante exposición sobre el patrimonio de Cepeda. No es habitual que un municipio sea tan generoso como para separarse varios meses de sus imágenes de mayor devoción, pero este es el caso y en la muestra nos encontramos a San Bartolomé, el patrón del pueblo, y a la que quizá sea su imagen más querida, su Ecce Homo.

La presencia de este busto es, a la vez que una oportunidad de acercarse a la fe de uno de los lugares con más magia y personalidad de la Sierra de Francia, todo un acontecimiento para la Semana Santa salmantina, ya que el trabajo de restauración desarrollado por Alejandra del Barrio y Alberto Martín y la labor de documentación realizada por Tomás Gil han permitido adscribir esta obra singular y delicada a la gubia de Bernardo Pérez de Robles, quizá el más importante de los escultores salmantinos.

De Bernardo Pérez de Robles disfrutamos en la Semana Santa del Cristo del Perdón de las madres Bernardas, sin que se haya podido precisar su fecha de realización. También la Semana Santa salmantina contó con el excepcional Cristo de la Agonía que se venera actualmente en la iglesia de los Capuchinos, uno de los mejores crucificados del entorno, realizado por todo un especialista en este tipo de imágenes.

De este crucificado sí sabemos a ciencia cierta su adscripción al maestro y la fecha de su donación, 1672. Pérez de Robles se formó en el taller de su padre, de marcada influencia de Gregorio Fernández, y con apenas veinte años se marchó a Sevilla, donde tomó contacto con el influyente círculo de Juan de Mesa, especialmente con Sebastián Rodríguez, autor del conocido Cristo del Buen Fin sevillano.

Con la caída del mercado hispalense, Bernardo se marchó en su treintena a Perú, donde consiguió importantes encargos tanto en Lima como en Arequipa y desde donde regresó unos veinte años después con una relativa fortuna a Salamanca, donde siguió realizando algunos trabajos, al menos así se contempla en las dotes de sus hijas. Concretamente, el Cristo de la Agonía es entregado a cambio del rezo diario al anochecer de dos credos por el bien morir de los necesitados, tal y como era costumbre en los conventos franciscanos del virreinato del Perú.

Es con esta pieza sensacional con la que ha podido compararse el Ecce Homo de Cepeda durante su restauración. Alejandra del Barrio explica que «la imagen se encontraba en muy buen estado, porque siempre ha sido muy querida por el pueblo» y su principal problema era la oxidación y el ennegrecimiento del barniz, que era el original del siglo XVII.

«La retirada de este barniz ha permitido corroborar que el Ecce Homo tiene una técnica de policromía maravillosa, con un óleo mate y con técnica de cera y de postizos, exactamente como se puede comprobar en el Cristo de la Agonía de los Capuchinos», señala del Barrio, que subraya particularmente las similitudes en el tratamiento de la mirada: «la forma de abordar los ojos, el resalte de la pupila y los párpados es idéntica».

La restauradora también explica que en la parte inferior del busto se puede comprobar igualmente el trabajo de azuela, compatible con el gran crucificado de la cuesta de Ramón y Cajal. «Aunque estemos ante un busto, el canon de proporción es el mismo que el Cristo de la Agonía y de hecho el tratamiento de paño de pureza también es muy similar», un paño de pureza que asimismo recuerda absolutamente al del Cristo del Perdón.

Como con otras grandes imágenes de la Semana Santa de Salamanca, las adscritas a Pérez de Robles siguen envueltas en alguna nebulosa a falta de más datos concretos sobre fechas, motivos o comitentes. Por eso, que pueda adscribirse una nueva obra magnífica al catálogo de este gran artista siempre es una buena noticia.



0 comments:

¿Qué buscas?

Twitter YouTube Facebook
Proyecto editado por la Tertulia Cofrade Pasión