11-02-2026
Ya
están aquí, ya llegaron las tan esperadas Holy cards, que podríamos traducir
(me perdonen los filólogos) como cromos santos.
Ante
tanto anglicismo, que es verdad que suena muy cool y muy moderno, me
gusta más la traducción al español de andar por casa: «estampitas» de toda la
vida. Todo cofrade que se precie tiene su caja de estampitas.
Y
claro, las estampitas son de santos, de imágenes sagradas, devocionales, y con dieciocho
cofradías y unas cuarenta imágenes que procesionan en nuestra ciudad, estoy
deseoso de ver qué «santos» han metido en el álbum, para completar la
colección, más allá de insignias, banderas y escudos corporativos. Muchos han
de ser.
No es
mala idea esto de los cromos, unos avezados empresarios sevillanos (como no)
vieron el filón y pasaron del calcetín al cromo, con un éxito que perdura ya
varios años y que ahora llega por estos lares. Estoy expectante por saber si
tiene aquí, al menos, algo de repercusión en la vida cofrade, el resto, ni se
enterará ni le interesará que aquí no sale ningún futbolista famoso.
Espero
que los niños cofrades, que sin duda son el futuro, disfruten esta colección
como lo disfrutábamos nosotros en nuestra infancia, con esa emoción al abrir el
sobre para ver si te tocaba el cromo difícil que anhelabas, y no acumulabas
muchos repetidos, de esos que nadie quería en la Alamedilla. Y que cambien
cromos, con los niños de su cofradía, con los de otras, que se conozcan, que
hablen de pasos y de imágenes, de la pasión que nos une.
Espero
que los mayores aprovechemos para, a través de la colección, enseñarle nuestra
semana santa, que la conozcan, la valoren y la quieran, y que valga de excusa
para hacer durante esta cuaresma una buena catequesis con ellos.
Aludía
a los cambios de cromos, que en esta colección tiene hasta nombre propio, holyquedadas
lo llaman, y se realizan en las sedes de las cofradías, alguna ya ha anunciado
la propia para este fin de semana. Que sirvan esos encuentros para
confraternizar y estrechar vínculos, estoy seguro que más de uno que se conoce
solo por redes sociales, a cuenta de los cromos, entablará alguna que otra
relación más humana.
No
puedo evitar hablar de «otros cromos santos», esos que adornan el atrio de la
Catedral, la exposición «Los guardianes de la tumba de Cristo». Lean la reseña de F. Javier Blázquez, pero sobre todo no dejen de ir
a verla, a leer los textos, a dejarse empapar por las imágenes que atraviesan
el alma. Y háganme caso, no miren la valla que hay detrás, no miren el plástico
negro que cubre la valla, no importa el soporte, importa lo que se ve y se lee,
porque refleja la vida de los franciscanos en Tierra Santa, y por ello existe
la Hermandad Franciscana de Salamanca.
Solo
espero que todo el dinero que podría haberse gastado en poner la exposición en
la calle de forma digna, como se ha hecho con otras los años anteriores en el
mismo lugar o con la exposición fotográfica del cartel de cada año, de dedique
por parte de las entidades coorganizadoras a objeto de esta exposición, y
llegue un buen donativo a Tierra Santa. Si así es, vivan las vallas y los
plásticos, será la primera obra de caridad de la cuaresma que pronto empieza.




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