martes, 20 de octubre de 2026

Procesión de procesiones

| | 0 comments

J. M. Ferreira Cunquero

Fotografía: Manuel López Martín

20-10-2026

Dentro de aquella enjuta furgoneta que rezumaba cierto ambiente a Semana Santa, nos encontrábamos Javier Blázquez, compañero de fatigas y ajetreos, la periodista Ana Hernández y un servidor. Quién nos iba a decir en aquellos lejanos tiempos que tal trío de comentaristas tendríamos el gran honor de pregonar, pasados los años, la Semana Santa de Salamanca en el Liceo.

Estábamos en aquella unidad móvil de la TV de Salamanca para comentar la trasmisión del pregón que iba a ser pronunciado en la Clerecía. Omito a conciencia el nombre del pregonero, porque ya en su día en mi columna de El Adelanto, comenté lo que para mí no era más que un tinglado propio de aquellas ocasiones variopintas que se amparaban dentro de una normalidad peculiarmente poco rigurosa.

Algún dolor de cabeza me dio aquella denuncia al asegurar que el citado pregón había sido escrito por un negro muy conocido y competente en la materia, para que se luciese el anunciador de la Semana Santa salmantina de aquel curioso e inolvidable año.

Venía a rematar mi columna rogando que el escritor auténtico de aquellas palabras fuese nombrado inmediatamente pregonero para el año siguiente, por la calidad del lenguaje expresado y por aquel fondo intelectual religioso que salvaguardaba con total garantía el éxito, de la que podría ser más que acertada elección para abrir con su palabra el gran pórtico de la pasión salmantina.

Luego caímos en la cuenta de que tan experto escribiente ya había sido pregonero y que seguramente por la experiencia que atesoraba, tuvo más injundia el pregón prestado que el propio que pronunciase años antes.

Solo me queda la duda de si se pagó aquel buen trabajo o si fue un regalo para agradecer algún tipo de prebenda recibida. Y digo esto por la información que recibí hace tiempo sobre el pastón que cobraba por cada folio escrito, un compañero de andanzas poéticas para cierto alcalde. Desde entonces pongo en duda cualquier asusto altruista, cuando tiene que ver con bandos, discursos y pregones, escritos en los cercos de la enfangada cosa política.

Viene a cuento recordar aquel pasaje furgonetero, porque ante la súper procesión llevada a cabo hace escasas fechas no dejo de pensar en los organizadores de la misma, desde ese aspecto de verdad que tiene todo lo que rodea la Semana Santa Procesional, cuando no media el sobrevuelo pernicioso de los buitres sobre los cielos del interés cateto y provinciano, que suele ser moda de temporada por estos lares en demasiadas ocasiones.

Daba por hecho y lo dejé escrito, que me producía un intenso pánico pensar en una procesión con tantas imágenes, ante lo que suele ser frecuente en determinados momentos de los días santos salmantinos, cuando el desastre aparece como algo inherente a una Semana Santa procesional que retoña de sus esencias, en algunos instantes, ese marcado acento contradictorio que se ha ido convirtiendo en marca de la casa. Decía más o menos que en cuanto ponemos en la calle más de dos pasos, el guirigay de los parones, cortes, encuentros o desencuentros procesionales en los recorridos, dejan la firma que nos retrata.

Por esto no solo me congratula lo ocurrido el 26 de septiembre en las calles de nuestra ciudad, sino que me ilusiona pensar que los organizadores de esa impresionante procesión, puedan ser elogiados y elegidos, para dar cursos cofrades intensos sobre los aspectos que marcan la gran diferencia que suele darse entre las distintas  cofradías a la hora de procesionar por estas calles únicas y exclusivas, para valorar en sus espacios recoletos, lo que ellas aportan  desde el grito que viste con sobria hermosura la propia historia de sus siglos.

Esa catequesis religiosa y popular que tanto pregonamos debe ser impartida con exquisita seriedad ante el público asistente por ser merecedor en todo momento, de percibir lo que en Salamanca saben llevar a cabo con pulcra dignidad las cofradías conscientes de lo que planteo.

Mi abrazo fuerte con todo el reconocimiento que pueda expresarse hacia quienes dirigieron y organizaron con sobrada solvencia la Vía Áurea, por haber dejado patente que los pequeños errores, cuando las cosas se hacen bien, quedan encuadrados en el más recóndito espacio del olvido.

Fuera de la magna procesión, el Encuentro que debería haber sido lo trascendental en aquellas jornadas cofrades quedó diluido de tal forma, que mis pobres y menguadas entendederas, me hacen suponer que puede engrasarse a partir de ahora la maquinaria procesional de tal forma, que los encuentros cofrades se desvirtúen buscando lo que en el fondo de lo que somos, genera ciertas ansias por ver pasar una procesión con signos de eternidad por las engalanadas rúas de nuestro corazón cofrade.

El éxito popular en las calles salmantinas de la procesión de procesiones, ha subrayado de una forma rotunda en Salamanca, el entusiasmo semanasantero que espectadores y cofrades hemos abrazado con desbordante alegría en el más íntimo hogar de los adentros.

Enhorabuena y a seguir.



0 comments:

¿Qué buscas?

Twitter YouTube Facebook
Proyecto editado por la Tertulia Cofrade Pasión