miércoles, 30 de enero de 2019

Jóvenes cofrades… su presente y nuestro futuro

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Félix Torres

Sesión dedicada a los jóvenes este mes dentro del ciclo Lunes Cofrade de la Coordinadora Diocesana de Cofradías

30 de enero de 2019

Recién terminadas las fiestas navideñas, la Coordinadora de Cofradías nos convocaba a continuar con esas jornadas de reunión y reflexión que, como dice el programa de promoción, constituyen una cita ya consolidada en las tardes de los lunes. Un lunes por mes, que podría parecer poco pero es suficiente, y son ya más de tres los años que llevamos asistiendo a estas convocatorias mensuales de la Coordinadora.

Hace ya más de tres años, cuando estas jornadas comenzaban a ver la luz decía en este mismo foro que "gracias a esta espléndida iniciativa, todos los cofrades salmantinos hemos sido convocados a participar con nuestras opiniones sobre distintos temas directamente relacionados con lo que se supone es nuestro interés directo: cofradías y cofrades. Momentos en los que podemos opinar con nuestras propias palabras, con la misma confianza que podría darnos la barra del bar de nuestra casa de hermandad, sobre cuestiones que nos rondan las conversaciones con más frecuencia de la que creemos". Pues bien. Sigo creyendo en lo que dije y así, mantengo el interés por asistir a cada una de las citas siempre que otras actividades con más peso me lo permitan.

En la primera sesión del año, hace apenas una semana, se nos convocaba con el atractivo motivo de Los jóvenes cofrades: el futuro... ¡y el presente!. Sugerente tema sobre el que muchos hemos hablado, insistido, escrito y hasta polemizado. Así, ya se preocupaba Tomás González Blázquez, en su artículo del 9 de marzo pasado, por la situación de nuestra juventud. Y comentaba cómo aun existiendo una oferta de actividades de distinto tipo, tanto desde las propias cofradías como desde otras entidades con las que se pretende estimular a los jóvenes a moverse y participar en el camino de cada cofradía, lo que falta es profundizar en lo esencial.

Ilusionado por ese empuje del que hacen gala nuestros jóvenes cofrades a la menor oportunidad, acudí a esta sesión de Lunes Cofrade confiando en ver a muchos de nuestros jóvenes alzando la voz y dialogando, entre ellos y con los asistentes menos jóvenes, para hacer una reivindicación de su sitio con la fuerza no solo de las ideas, sino de su presencia en una actividad que, sin ser litúrgica (siempre menos atractiva), tampoco giraba en torno a una imagen, una banda, una procesión o cualquier otra cosa típicamente cofrade.

Sin embargo, a pesar de la insistencia –verbal siempre– de muchos por esa cuota correspondiente a los jóvenes en juntas y consejos en los que la toma de decisiones afectan a nuestras hermandades; a pesar de ese runrún por el que, como zumbido de fondo que parece acúfeno en el oído de directivos –casualmente siempre adultos–, se pide machaconamente dar paso a la juventud para agarrar riendas de futuro; a pesar de la omnipresente necesidad de presencia… No fue eso lo que vi. No hubo asistentes jóvenes, más allá de una escasa mitad de media docena, que trajeran aires frescos de los que impregnarse. No hubo cofrades jóvenes, aparte de los ponentes, que se nos mostrasen como ese "presente" del título de la jornada y no sé por qué.

¿Falta de difusión? La carta convocatoria de la Coordinadora, es cierto que va dirigida a las juntas de gobierno y… puede que estas no canalicen adecuadamente la información hasta sus cofrades. Pero, si yo me he enterado por distintas vías, dudo de que esta información no haya llegado a sus destinatarios finales, que las redes se nos meten por cualquier sitio.

¿Mal horario? Posiblemente, un lunes a las ocho y media de la tarde no sea ni el mejor día ni la mejor hora para una actividad de este tipo, pero el mismo argumento se utilizaría si se convocase cualquier otro día a cualquier otra hora. En definitiva… según esto, no hay día bueno.

¿Desidia? ¿Desinterés? Quizá sea esto. Quizá los jóvenes cofrades han heredado antes de tiempo la pasividad de los cofrades adultos y, siguiendo sus pasos, hayan perdido el interés por todo aquello que no sea paso y carga, cirio e incienso, cruz y vara. Si este fuera el caso, es complicado recuperar ilusiones y participación. Pero, también, si es este el caso, la juventud pierde la razón de su pujanza, sus exigencias dejan de tener sentido y estarán dando los primeros pasos, quizá prematuros, para incorporarse al círculo de los acomodados adultos cofrades de temporada.

Lástima que esos tres cofrades, esos jóvenes ponentes que estuvieron frente a nosotros, no pudieran difundir su "experiencia joven" a quienes, como ellos, debieran compartir. Porque, hay que decirlo, esos chavales del otro lado de la mesa dijeron y dijeron bien; Alberto Alén, Luis Romo y Víctor Sánchez dejaron, para reflexión de quienes estuvimos, frases cargadas de contenido, experiencias ejemplificadoras para sus coetáneos y sugerencias con el hondo criterio de quienes viven la experiencia de ser cofrades y jóvenes con sentido y responsabilidad. Mostraron su compromiso y dejaron la sensación en los asistentes de que, a pesar de todo, hay manos jóvenes en las que se pueden dejar las riendas de nuestras cofradías.


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