viernes, 12 de febrero de 2021

El carajal

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F. Javier Blázquez

Jesús Rescatado | Foto: Manuel López Martín

12-02-2021


Anda el patio semanasantero muy revuelto en su periferia, porque los cofrades, realmente, estamos muy parados. A ver, qué remedio. Que este año no salen las procesiones lo tenemos asumido desde el otoño, cuando nos dimos cuenta de que la vacuna se demoraba y las oleadas de contagios llegarían una tras otra. Y aunque los acérrimos mantenían la esperanza con todo tipo de ilusiones posibilistas, algunos lo tuvieron claro enseguida y no se anduvieron con contemplaciones, como la Buena Muerte de Zamora, que chapó a calicanto y a esperar el veintidós.

Por estas tierras aguardamos durante un tiempo la luz de los mitrados, más cuando el monseñor sevillano, Juan José Asenjo, decidió asumir responsabilidades y suspender al expirar el año todas las procesiones y demás actos que con carácter externo pudieran organizar hermandades, parroquias o cualesquiera de los otros grupos eclesiales. Pero no se dieron por enterados, los del fajín eminencia, tal vez porque el decreto fue firmado el 28 de diciembre y vete tú a saber si fue mera coincidencia, un alarde de guasa hispalense o una vía de escape por si hubiera que rectificar, que en esa fecha las mentiras no son tales.

Como el solideo parecía solo funcional, tapacoronillas, vaya, las Juntas de Cofradías, que aunque no decidan tienen mucha influencia, miraron hacia Valladolid. El objetivo era que la Junta, esa que prohíbe tanto, se mojase y resolviera papeletas. Tardó algo más de lo que pensábamos, quizás porque andaba prohibiendo otras cosas, como el derecho de los católicos a ir a misa. Que sí, que es así, que muchos católicos nos estamos quedando sin participar presencialmente en la misa porque permiten muchas menos plazas de las que se demandan. Y esta es una medida anticlerical, antirreligiosa, anticonstitucional. Y si un fraile carmelita de Gajates, el padre Egido, deja pasar a alguno más en un templo de 1600 m2, que son los de San Benito en la capi autoproclamada, se le envía a la policía para que quede claro que quien prohíbe lo hace cum imperio, esencia pura del generalato. Pero no nos desviemos, que si el vice mediático nunca ha defraudado a la hora de prohibir, con esto no iba a ser menos y hace cuatro días reúne a los presidentes de las Juntas cofrades más importantes y les dice lo que esperaban, que la Junta de Castilla y León prohibirá (verbo maravilloso, esencia del sesenta y ocho) la celebración de procesiones y de otros actos multitudinarios vinculados a la Semana Santa. Asunto resuelto.

¿Asunto resuelto? Se suponía que sí, hasta que nuestro concejal de Turismo y por ende delegado municipal para asuntos semanasanteros se desmarca de su todopoderoso conmilitón y le dice que eso aún está por ver. La verdad es que Fernando Castaño es una rara avis entre la fauna política, borrega a más no poder cuando, por decirlo finamente, se trata de dar la cabezada. Es un verso suelto y por ello en principio me cae bien, porque tiene ese punto de rebeldía que se echa tanto en falta entre los profesionales de la fagocitación pública. En el fondo sabemos que sus palabras no tienen mayor recorrido, pero hemos de reconocer que esa peineta al jefe, mariscal de la prohibición, sirvió para alegrarnos las pajarillas al menos por un día.

El caso es que ya es oficial. En 2021 no saldremos en procesión. Menos mal que otro don Fernando, este a la sazón obispo de Zamora, se ha marcado un decreto en el que pide a las cofradías que celebren sus cultos internos respetando los aforos y medidas sanitarias del momento. Sabias palabras, sí señor. Por lo menos en Zamora tienen un obispo que dice algo, aunque por obvio sea innecesario. Faltaría más. Porque para obispos como la tradición manda ya está el de Alicante, que le echa un poco de eso y decreta la disolución de una cofradía por considerarla inviable eclesialmente. Eso sí son decretos, como los que nos dejaron por aquí siglos ha Cayetano Cuadrillero, en Ciudad Rodrigo, y Antonio Tavira, en Salamanca. Así que visto lo visto, con la venia episcopal, y al albur de lo que el tándem Igea-Casado decida en su momento, esta Semana Santa algunos cofrades podrán participar en los cultos, que menos da una piedra.

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