13-01-2026
Abro WhatsApp. Es
la cofradía. Y el mensaje es, de alguna manera, una felicitación de año nuevo: «Ya
hemos comenzado con la elaboración de la revista Cruz de guía 2026». Y, a continuación, una invitación a implicarse
en su confección. Así, la próxima Cuaresma, los hermanos del Yacente volveremos
a recibir, puntualmente, como cada primavera, un boletín donde encontraremos
toda la información necesaria para la Semana Santa, además de un repaso a los
últimos doce meses y un ramillete de artículos que amenizarán la espera y la
Pascua. El termómetro de una cofradía llena de vida.
Esta es una de las
pocas publicaciones que no hemos perdido en la ciudad. Revisando la hemeroteca,
regreso al 12 de marzo de 2015, el primer artículo que yo firmaba por aquí y uno
de los primeros de esta ventana digital que iniciaba entonces una inagotable
andadura. Llevaba por título Las publicaciones que estamos perdiendo y advertía, con
cierta desazón, de las revistas cofrades que se quedaban por el camino. En
estos últimos once años la situación no ha mejorado. Muy al contrario, alguna
más ha caído y tampoco se han incorporado otros títulos a pesar de la fundación
de nuevas hermandades.
Ahí siguen, erre
que erre, Cruz de guía y, con algún
bache, Lignum Crucis, últimos
testimonios de una librería cofrade que a principios de siglo era mucho más
nutrida. Se mantienen con empeño, calidad e interés gracias al esfuerzo altruista
de las personas que se afanan en su preparación, que dedican horas y horas, que
animan al resto a participar y no se dan por vencidas con los autores más
rezagados. Continúan a pesar del coste material, que no es menor, pero que
también podría ser objeto de apoyo económico.
Es cierto que son
varias las cofradías que elaboran y maquetan revistas que distribuyen en pdf.
Dominicana, Despojado y Franciscana, por ejemplo. Mención aparte merece aquí
también la Vera Cruz, con su boletín bimensual Tres de mayo. Y son muchas, además, las que realizan una gran labor
de comunicación con sus hermanos y otros seguidores a través de redes sociales.
Pero la perdida de las publicaciones en papel no deja de ser una mala noticia
ante la que no podemos dejar de lamentarnos por mucho internet que valga.
Recibir en casa Cruz de guía es el anuncio de que una
nueva Semana Santa está cerca. Una manera de tocar la cofradía en cualquier
momento. De conocer mejor la hermandad. De quererla más. Un rito compartido que
nos prepara para la procesión. Una oportunidad para sus integrantes de poder
expresarse. De agradecer. Un ejercicio de memoria.
Así que gracias a
los que siguen haciendo posible que no las hayamos perdido todas.




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