La Semana Santa procesional de 2026 ha
concluido, gracias a Dios, sin suspensiones. Y a la hora de hacer balance, como
en las noches electorales, todos están, o estamos, muy contentos. Sobre todo su
persona, la que al frente del aparato procesionero año tras año se
muestra exultante ante los títulos alcanzados en la Champions League
penitencial. Más cuando en septiembre Salamanca será sede del evento nacional
más cotizado en el ámbito cofrade.
Durante el transcurso de estos días
santos se habla mucho, con unos y otros, se comenta y opina sobre la marcha de
los desfiles, su organización, el número de participantes y montón de cosas
más. Y, en líneas generales, todos venimos a coincidir en que este año se han
percibido mejoras en algunos de los aspectos tradicionalmente más criticados.
A las procesiones de Salamanca se les ha
achacado su lentitud, debido a las paradas, infinitas y eternas, que desesperan
a penitentes y espectadores y acaban machacando a los cargadores que, con tanto
calentamiento y enfriamiento, terminan reventados. Se ha culpado a las cargas,
cada vez más débiles, como el resto de la sociedad, y a la música, sobre todo
la de las agrupaciones, que imprimen una cadencia pausada. Otros acusan a los
cargadores que se recrean y gustan a sí mismos con el pasito pa'lante y
el pasito pa'atrás, como Ricky Martin cantando a María. Y no digamos de
los parones obligados en el Scalextric urbano de Jueves y Viernes Santo.
Desfiles por aquí, desfiles por allá, y de los horarios acordados, si te he
visto no me acuerdo.
Sin embargo, a pesar de todo esto, en
2026 se ha percibido un esfuerzo de mejora y casi todas han ido más ágiles.
Casi todas, que alguna ya sabemos que no. Hasta el presi omnipresente ha tenido
que reconocerlo y comprometerse a darle una vuelta. Pero en muchas sí. Y si el
desfile va fluido, el público lo agradece, igual que los hermanos de fila, que
son los de verdad aunque desde hace treinta años parezca lo contrario.
La organización ha sido igualmente otra
de las cuestiones debatidas. Hasta el Jueves Santo, el día del que todos hablan
‒sobre todo del momento cumbre en el Corrillo‒, la cosa fue bastante bien. Algún
corte en los regresos, alguna carga un poco justa, lo inevitable, pero más o
menos bien. Después del Jueves, o incluso en el mismo Jueves, también se vieron
cosas buenas. Eso dicen los que entienden. Es decir, que en general se ha
valorado el esfuerzo por cuidar el orden en las filas y la coordinación entre
los tramos.
Y ahí seguimos. La Semana Santa de este año 2026 ha permitido desfilar a todos, ha habido muchísima gente viendo procesiones en las calles, participaron más cofrades y se han percibido algunas mejoras significativas. Pues muy bien entonces, así que, sin caer en triunfalismos ni dormirse en los laureles, sigamos así y que la próxima edición del HolyCards, con trinomio o sin trinomio, nos saque a todos un poquito mejor.
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