viernes, 3 de abril de 2026

Ya es Viernes Santo

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Procesión del Cristo de la Liberación. Foto: Pablo de la Peña
03-04-2026


Ya es Viernes Santo. Y eso quiere decir que ha ocurrido casi todo y, al mismo tiempo, aún no ha sucedido nada. Otra Semana Santa se va haciendo ante nuestra mirada, en ojos que se acostumbran a que lo nuevo parezca de toda la vida: Gracia y Amparo, Redención, Franciscana, Despojado. Los mismos ojos que se siguen emocionando con lo viejo, como si fuera la primera vez en ser visto: la Universitaria llegando por Libreros, el Pasión (esta vez, sí, del blanco debido) ascendiendo Palominos, la Montagut coronando Compañía o la Agonía Redentora esculpiéndose en trompetas y tambores al descender por Tostado.

El Vítor Glorioso que nos pregonó Daniel Cuesta se acerca para darle sentido a todo y llenar de morriñas las alforjas. Pero todavía es Viernes Santo y está el «Señor Tristre». Nos lo enseña así Alejandro al señalar al madero del que lleva cinco siglos colgado mientras está en besapié en San Sebastián. Generaciones de salmantinos lo han contemplado en todas sus advocaciones a lo largo de la historia. Afortunadamente, continúa habiendo primeras veces. La de Emidio, que jamás imaginó venir de Portugal para enfundarse el hábito y acompañarlo por las calles de la ciudad antigua. También la de Pablo y Lucía, llenos de preguntas sin respuestas al comprobar el Lunes Santo que el Doctrinos camina sobre cardos.

En la cruz de Alén faltaban las manos de Eva, uno de los miles de corazones bondadosos que hacen posible esta querida tradición. A veces, parece invertirse el sentido de las cosas y quien tantas noches ha ayudado al Cristo del Arrabal a atravesar el Puente Romano necesita ahora su mano para cruzar el doloroso trance de tener que perder a la madre.

Ya es Viernes Santo. Y nos aguarda la tarde entre San Pablo y San Julián, que es decir Semana Santa con mayúsculas. Los hermanos de la Vera Cruz están a punto de bajarlo en un sudario e iniciar su entierro porque, en Carmelitas, Jesús no querrá apartar el cáliz. Caerá la noche con imágenes insólitas de Soledad y bellas estampas de Liberación.

Pero será la Pascua. Y se hará cierto lo que ha escrito el Poeta ante la Cruz Pablo Luque:

Que el único remedio

eficaz contra la muerte

no fue nunca la vida,


 sino el amor. 


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