Visto
lo que cuentan las lenguas viperinas, los responsables que dirigen la Semana
Santa de Salamanca no se merecen a los magníficos profesionales que la
inmortalizan cada año.
El
objetivo con el que trabajan los fotógrafos charros está bien enfocado: sacarle
el mejor partido a unas imágenes que tienen más valor devocional que artístico.
No obstante, los profesionales de la cámara logran embellecerlas y hacerlas
objeto de culto.
Hablaré
de los que conozco, por coetáneos y por compañeros con los que he compartido
profesión y horas de procesión.
La
devoción, emoción y sentimiento son detalles que transmiten las imágenes de Óscar García, porque son verdad. García
es el más clásico. Tiene una capacidad para encuadrar y componer escenas
atractivas, encontrando belleza o significado de fe en lugares especiales.
Conocimiento
profundo de la cámara, la exposición, la iluminación, la oportunidad y el saber
colocarse son parte del encanto de las imágenes que ofrece José Manuel García, para todos Jota.
Habilidad
para esperar el momento perfecto, la luz ideal o reaccionar de manera rápida
ante situaciones imprevistas son parte de la personalidad de las imágenes que escoge Pablo de la Peña. Medita mucho
la fotografía que busca. De la Peña tiene sello y entidad propia.
Ángel Almeida transmite desde su cámara confianza
para hacer que los que están frente a su objetivo se sientan cómodos, logrando
retratos auténticos y naturales.
El
mimo por la observación de pequeños elementos que pueden cambiar por completo
el resultado y la narrativa de la fotografía son características del trabajo de
David Arranz.
Susana Martín tiene la capacidad de contar historias
completas a través de una sola fotografía.
Ama
y le apasiona la Semana Santa. Alex
López ofrece al espectador una fotografía diferente, inusual y con mucha
profundidad.
Su
trabajo tiene una visión artística y una empatía muy especial. Va buscando lo
que a él le gustaría ver. El trabajo de David
Sañudo siempre sugiere más.
Espontaneidad,
un punto de juego elegante, un mimo sutil y genuino es la oferta de Arai Santana. Parece que no está, por
eso sorprende tanto esa visión tan cercana.
Manu Laya tiene entrenada la mirada para detectar
detalles, ángulos únicos y expresiones espontáneas.
Vital
es la mirada de Andrea Mateos detrás
de la cámara y la refleja en cada una de las propuestas que ofrece en sus
reportajes.
Son
profesionales curtidos en batallas provinciales, locales, nacionales,
internacionales, deportivas, de sucesos, de sociedad, de Pasión… Son generosos y flexibles para trabajar en
todo tipo de condiciones.
Las
preguntas que me surgen, después de haber escuchado en los mentideros
semanasantiles que vendrá un fotógrafo de Andalucía a inmortalizar la Procesión
Magna de Salamanca de septiembre, son: ¿qué arte fotográfico tiene el sevillano
que no tengan los salmantinos? ¿Sabrá captar el andaluz la idiosincrasia de la
ecléctica Pasión Salmantina? ¿Conocerá el Bético cada rincón, detalle arquitectónico
o cruce de calles para obtener esas fotografías mágicas que los profesionales
salmantinos saben buscar? Quizá es que el objetivo salmantino es más pobre que
el objetivo andaluz.




0 comments: